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La Boda gitana del maestro Robert Balasko tiene que ser sin duda la protagonista de mi primera entrada en este blog. Y quiero que así sea por varias razones.

En primer lugar porque resume y condensa lo más importante que para mi debería tener un video de boda: sentimiento. Esto es un concepto algo etéreo y abstracto, difícil de explicar; pero lo que quiero decir es que, cuando lo veas, se te ponga la piel de gallina y, aunque no conozcas de nada a los protagonistas, sientas en tu interior ese tipo de cosas que nos conmueve y nos hace humanos. La técnica, la brillantez de las imágenes, la perfección en la grabación…. todo esto es importante; pero [highlight]el sentimiento es el alma de la cinematografía de boda[/highlight]. Vaya por delante, por tanto, esta declaración de principios. No siempre es posible, a veces no se consigue, en ocasiones no logras transmitir…. pero la búsqueda de ese feeling es el motor de esta profesión.

La segunda cuestión por la que he elegido este video para comenzar las entradas de este blog es por la utilización que hace de lo que conocemos como técnicas cinematográficas. Los nuevos cinematógrafos de bodas intentamos huir del look video e ir introduciendo más y más los recursos más propios del cine, tales como profundidad de campo, encuadres atractivos, texturas y colorimetría de cine, etc, etc…. Esta excelente pieza de Balasko sublima, a mi entender, esta idea, en especial con la utilización del blanco y negro; [highlight]¡un video de boda en blanco y negro!!! Fantástico!!![/highlight]

La llamada de atención sobre los detalles (cuando arranca el coche con los novios, la posición de la cámara a la altura de las ruedas, dejando el rastro de los charcos por la lluvia sobre la carretera me parece genial) el retrato del ambiente, la música, la cámara lenta donde debe ir, etc, etc…. son otros elementos muy a tener en cuenta.

El sentimiento es lo más importante en un video de boda

Para mi, tropezarme con este video de boda, [highlight]supuso un antes y un después[/highlight] en la visión de mi sector audiovisual. El video de boda, tan denostado durante tanto tiempo, tan menospreciado por muchos profesionales, tan relegado a un segundo plano, casi un complemento, por los estudios fotográficos que, hasta hace bien poco, ofrecían este servicio como mero añadido a las fotos de boda…, el video de boda, digo, cobraba así ante mi una importancia sin parangón.

Poder hacer del video de boda una película, una película de amor, y ofrecer así la posibilidad de conservar de esta manera tan maravillosa los recuerdos de ese día tan especial no tiene precio. Y todo por una boda gitana, sin brillo ni lujos, en blanco y negro, bajo la lluvia.

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